La llamada de teléfono se perdió con el sonido de la lavadora en marcha y la cafetera expulsando un café caliente que iba a parar a dos tazas que esperaban vacías en la mesa del salón. Las mismas tragedias anunciadas por el mismo presentador del telediario, de la misma cadena que ponía los martes por la mañana mientras se desperezaba del poco sueño que había conseguido conciliar la noche anterior. Llovía tímidamente un día de abril que se anunciaba corriente y rutinario, pero la llamada de teléfono perdida, anunciando su retraso indefinido, la taza de café que quedaría intacta y el peso insoportable de su ausencia en un piso que olía sólo a él, hicieron que aquél día de abril pasase la primavera, saltase el verano y el otoño y comenzara un largo invierno sin tregua.
Y el teléfono seguía sonando, junto a una lavadora estropeada y una vieja cafetera, pero ya no quedaba nadie para responder.
Pues quedó sin saberse si la llamada era del amor de su vida, de alguien que le proponía la aventura más emocionante jamás contada, o del mismo operador de las misma compañía de telefonía móvil con las mismas ofertas de todos los martes por la mañana... Me ha gustado mucho la redacción.
ResponderEliminarmuy interesante, enhorabuena
ResponderEliminarHoy el casero me entregó las llaves, tanteo mis primeros pasos por las habitaciones, me acompaña el vacío y una luz roja de contestador..............alguien olvidó su voz.
ResponderEliminarGracias por las ideas, el apoyo y vuestro tiempo.
ResponderEliminarLo primero, una crítica de estilo de esas que se hacen en los pfc cuando el trabajo es tan bueno que no hay nada que objetar: ¿cómo se te ocurre elegir el negro como color para los comentarios?
ResponderEliminarSobre el relato, aparte de alabar la redacción como ese tal Santi Mesa Villa, decirte que yo me lo he tomado claramente como lo que ocurriría si pudiéramos ver el mundo tras nuestra propia muerte, a lo Zack Morris en "Salvados por la campana" cuando soñó que moría y las tías más buenas del instituto lloraban diciendo que siempre le habían amado en secreto. Ese chico me descubrío además la tecnología a partir de su teléfono móvil... y a veces paraba el tiempo y él seguía en movimiento. Si eso lo enlazamos con las otras partes... en fin, mejor que no.
¿Quién se beberá el café? La policía?, ¿el forense?, ¿habrá en casa un asesino? Quedan muchas preguntas en el aire. Yo me he decantado por el infarto. Igual sufro de hipocondria. ¿Hay forense si en un momento determinado nos da un patatús? Nunca lo había pensado...
Un beso y felicidades. Es genial.
El café se lo beberá el encargado del macdonalds asesinado por tu culpa
EliminarTienes que dejar que alguien entre en esos sitios tan vacíos...
ResponderEliminarHas conseguido trasladarme a otro mundo con un solo parrafo. Colosal, felicidades! :)
ResponderEliminarme gusta por lo indefinido, porque cada uno probablemente imaginará la escena con una cafetera que le sea familiar, con una lavadora que le resulte conocida, cada escena para cada lector se desarrolla en una casa distinta...cómo escribes, amiga ;)
ResponderEliminarIdeal para ascensores y cargas pesadas de páginas. Como no concibes la vida sin humor esperaba que al otro lado del teléfono estuviera Wendy para ofrecer ADSL de Jazztel a 19,90€...Como no concibes la vida sin poesía, hubiese sido decepcionante saber quién estaba al otro lado...y a este.¡¡Felicidades!!
ResponderEliminarHay mucho ruido en esta vida y no escuchamos lo que deseamos, oimos la naturaleza, la tecnologia que nos facilita la vida...la televisi'on que nos informa.... y nada es lo que deseamos, nada nos hace olvidar cuantisimo de solos estamos. asi que si ella decidio ponerse los tapones... muy respetable que es, y no triste.
ResponderEliminarlo siento por como esta escrito esto pero el teclado no me funciona y me estoy frustrando.
Genial tu comentario, "Cógelo". Gracias a todos.
ResponderEliminarMuy profundo; el cafe nos lo tomamos tu y yo ;)
ResponderEliminarQué tierno y romántico. Qué mala es la soledad, sobre todo cuando la compañía es reciente...
ResponderEliminarCierto Fran. Aunque uno nunca está solo, siempre lo acompaña la soledad.
ResponderEliminarComo siempre en el arte, el modo en que se siente cada uno es un factor de máxima relevancia a la hora de interpretar la obra que te ponen delante. Dicho lo cual, me ha encantado este microrrelato. Fácil de hacerlo propio. Sencillo entender lo que pasa en esa casa y en la vida de ese hombre. Corto, intenso, conciso y con varias interpretaciones posibles. Lo que se le pide a un microrrelato ganador.
ResponderEliminar¡Enhorabuena Srta. Jaureguízar!
Y ese café que no espere...
ResponderEliminarGracias Alberto. Si gusta tanto, ya he ganado. :)
ResponderEliminarEl relato nos deja con incognitas, y que mejor que cada lector las resuelva por si mismo, personalizando asi la historia.
ResponderEliminarCierto Sara. ¿Cómo lo has personalizado tú?
ResponderEliminarPues yo me he imaginado a una mujer a la que le han dado un planton muy serio. Su pareja no ha vuelto a pasar la noche, pero no creo que a ella le haya pillado por sorpresa. Puede que la persona al otro lado del telefono sea el, llamando para decirle con todo el dolor de su corazon que ya no va a volver, que la suyo ya ha terminado. A ella esa llamada la sobra porque lleva tiempo cultivando su tristeza; por eso es tan honda. La esperan muchas noches bebiendo vino sola, gastando paquetes de panuelos envuelta en una manta.
EliminarRelato breve pero conciso. Su fuerza reside en cada uno de los adverbios y adjetivos. Ni siquiera el verbo osa disputar su literaria hegemonía. En su forma, entendemos tiempos, espacios y dimensiones; en su fondo.., tantas cosas...
ResponderEliminarProbablemente nunca existió siquiera tal lavadora, ni tal cafetera, ni tal teléfono (por cierto, masas corpóreas todas ellas fungibles. Quizás no por casualidad...) Se usan y envejecen, sí. Desaparecen, también. Probablemente tampoco existió quien las pusiera en marcha...y son solo recursos literarios de objetos por símil con el ser humano que también tiene un inicio y un final que antecede al siguiente inicio...
Benjamin Franklin decía que las tres cosas más difíciles en este mundo son: guardar un secreto, perdonar un agravio y aprovechar el tiempo. Con retrospectiva pienso que una cuarta es abrir el alma...abrirla y usarla...como los cuerpos fungibles protagonistas del relato...
Gran descripción de un espacio, de un momento, de un sentimiento.
ResponderEliminargran relato,a veces el ruido puede ser hermoso.....
ResponderEliminarEl ruido que suena, y el ruido del silencio.
ResponderEliminarQué bonito.. ¡¡y qué triste!!
ResponderEliminarPues hija, todos los elementos cotidianos que aparecen en tu escrito me remiten a una escena: yo misma cuando estoy en la cocina y estaría por la primera vez que oyera el teléfono. Después de una tarde de interpretar capítulos de "El conde de Montecristo" con los alumnos de francés, mi cabeza no está para surrealismos. Pumuki, has hecho de lo cotidiano literatura y has sublimado la "sencillez de escritura", y eso sólo lo consiguen buenos escritores.Continúa.Te adoro.
ResponderEliminarGenial Raquel! Me ha gustado mucho, y coincido totalmente con Sara.
ResponderEliminarExcelente!!!. Solo falta que le pongas música y la cantes!!!. Enhorabuena!!!
ResponderEliminar¡Gracias! Un placer llegar a vosotros a través de lo que escribo. :)
ResponderEliminarMuy bueno, como todo lo que haces F1!
ResponderEliminarMe ha gustado. La verdad es que cuando he acabado se me ha hecho un nudillo en el estomago y no se porque, supongo que por el misterio de que ha pasado en ese hogar.
ResponderEliminarSalu2
Me gusta tu estética Pumuki. Un relato conciso y conmovedor.
ResponderEliminarDice una canción..."quién me ha robado el mes de abril..."...leo...y el teléfono no suena, veo televisión y...el teléfono sigue sin sonar...pero estás aquí..o tal vez no.....pero la ilusión...siempre ha de persistir. Buen relato, corto como un puñal que hiere el corazón. Felicidades!!!!
ResponderEliminarPumuki, es triste y muy certero al corazón. ¡Enhorabuena!
ResponderEliminarCada uno tiene su propia interpretación de las cosas, pero despues de leer tu microrrelato, puedo decir que has sabido plasmar en pocas lineas la situación de soledad y cambio en la rutina a la que estaban acostumbradas algunas personas, despues de la perdida de un ser más que querido.
ResponderEliminarMe has emocionado...
Besosss
Me ha gustado mucho... son sensaciones que solo se pueden explicar con analogías como la de las dos tazas vacías... Un besazo rachel
ResponderEliminarMe ha encantado Raquel!
ResponderEliminarMe gusta como en pocas líneas consigues meternos en una historia en la que cada uno (dentro de lo que cabe) inconscientemente la hace suya.
Un besote!
A mi me sugiere...una pareja que se ha dejado llevar por la rutina...y mucha tristeza...no sabía q tuvieras un blog! jeje por lo q veo es muy reciente,no? ya tienes otra seguidora más! :)
ResponderEliminarPrecioso, me ha encantado, de verdad
ResponderEliminarMe parece que disfrutas tanto escribiendo como nosotros leyendo tu relato.
ResponderEliminarTodos hemos tenido, por una llamada o un encuentro... saltos estacionales que hielan el corazón... Me encanta tu relato!!! Un besazo
ResponderEliminarMe ha encantado tu relato. Triste, pero precioso!!!!
ResponderEliminarUn relato corto pero intenso en contenido lleno de sentimientos ocultos y sensación de soledad.
ResponderEliminarMe ha gustado mucho. Enhorabuena.
Gran relato y gran descripción de la soledad ante una tragedia y de cómo el tiempo no es algo fijo, sino que acaba dependiendo de tus circunstancias.
ResponderEliminarLa brevedad del relato no impide que al finalizarlo, te quedes pensando en el abanico de posibilidades que ofrece el final...Muestra los sentimientos que en el día a día..muchas veces no nos paramos a pensar...Enhorabuena!
ResponderEliminarQué cosa tan corta pero tan triste y evocadora a la vez. Cualquiera que lo haya vivido sabe muy bien de lo que hablas...
ResponderEliminarCreo que los microrrelatos son un gran reto, el de encapsular en pocas palabras una historia compleja, tú lo consigues, sin duda!
ResponderEliminarMe encanta!
ResponderEliminarCreo que consigue atrapar al lector. Me gusta!
ResponderEliminarLo importante de poner una segunda taza es la intención de compartirla con alguien...y pasar página.
ResponderEliminarMe ha gustado mucho, vaya cositas que salen de esa bonita cabeza....Besos
ResponderEliminarC. Miguel.
En 7 lineas juegas con la incertidumbre,la intriga y la ansiedad, con un final tan abierto que consigues abrir las puertas de la imaginación del lector, remover algo dentro que nos despierte de este borreguismo.
ResponderEliminarConclusión que todo lo que haces lo conviertes en arte!!!
Firmado:¿¿¿¿¿que????? patético juujujuj
Melancólico pero precioso. Enhorabuena.
ResponderEliminarHas creado un laberinto misterioso del que uno no sabe a qué atenerse ni por dónde salir.
ResponderEliminarUnas palabras que te trasladan a ese lugar... Enhorabuena! Me encanta
ResponderEliminarGenial relato de evocadora banda sonora. Felicitaciones
ResponderEliminar5ª fila