miércoles, 15 de febrero de 2012

La llamada



La llamada de teléfono se perdió con el sonido de la lavadora en marcha y la cafetera expulsando un café caliente que iba a parar a dos tazas que esperaban vacías en la mesa del salón.  Las mismas tragedias anunciadas por el mismo presentador del telediario, de la misma cadena que ponía los martes por la mañana mientras se desperezaba del poco sueño que había conseguido conciliar la noche anterior.  Llovía tímidamente un día de abril que se anunciaba corriente y rutinario, pero la llamada de teléfono perdida, anunciando su retraso indefinido, la taza de café que quedaría intacta y el peso insoportable de su ausencia en un piso que olía sólo a él, hicieron que aquél día de abril pasase la primavera, saltase el verano y el otoño y comenzara un largo invierno sin tregua.
Y el teléfono seguía sonando, junto a una lavadora estropeada y una vieja cafetera,  pero ya no quedaba nadie para responder.
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miércoles, 8 de febrero de 2012

Insomniorrelato



La chica se acuesta temprano. No puede conciliar el sueño. Da vueltas en la cama, repasa cada centímetro de su almohada. Se enreda entre las sábanas. Enciende un cigarrillo. Lee un poco. Vuelve a apagar la luz. Pero no puede dormir. A las tres de la madrugada se sienta en la cama. Intenta despertar al amigo de al lado, pero no hay nadie. Pide consejo en voz alta, a ver si alguien la escucha. Silencio. La chica se levanta y da un breve paseo. Pasillo arriba, pasillo abajo. Vuelve a la cama, lee veinte poemas de Salinas y un cuento de Allan Poe. Ni la melancolía ni el miedo le producen sueño. Apaga la luz, pero no consigue dormirse. Cuenta ovejas: 100, 99, 98...36, 35...7, 6, 5...Nada. Su cerebro insiste en seguir en marcha, acompañado por un corazón que no deja de latir con fuerza. A las seis de la mañana la chica decide darse por vencida. Toma más pastillas de la cuenta y muere.
Pero no consigue dormirse. El insomnio es una cosa muy persistente.

Encuentro

   Pasaste de largo, como una sombra más en aquella oscura y triste noche. Una de tantas. 
   La mirada perdida, soñadora, en un mundo muy lejano a éste y quizá demasiado cerca del mío.
Parecías  inquieto, como aquél que espera algo que no llega, que se retrasa demasiado. El humo de tu cigarrillo me negó tu imagen rotunda y solitaria apenas unos segundos…Para mí una eternidad. Después llegó la primera mirada, inocente, infantil, irradiabas curiosidad. Me sonrojé, quise esconderme, huir de ti. Sonreíste, o eso reflejó la luna,y entonces, sin quererlo, empecé a ser tuya…

Reconciliándome con la lluvia

Nunca me ha gustado la lluvia, ni el frío, ni la ropa espesa, ni los cambios de temperatura al entrar en un bar, ni pasear con 5 kilos encima de los que ya soporta mi cuerpo. Sin embargo hoy la lluvia me ha traído aire nuevo, limpio y renovador. He mirado por la ventana y la calle estaba vacía, en un estado de paz que no es habitual en esta ciudad de gritos y humos devastadores. La lluvia me trae recuerdos, buenos y malos, pero yo los decoro a mi gusto mientras bebo una taza de té caliente. Cierro la ventana, vuelvo al calor artificial del hogar y olvido la lluvia durante unas horas, hasta que necesite otro chapuzón de optimismo y sosiego.

Intentando dormir acabé escribiendo que soñaba

Son las 4 de la mañana y aún no me he dormido. No tengo sueño, ni hambre, ni sed. No siento ni padezco. Sentada en mi cama con las manos deslizándose sobre las suaves teclas de mi ordenador, como si estuviese tocando la más bonita y sentida de las melodías en mi piano, cierro los ojos y mi imaginación me lleva lejos, a un lugar que ni siquiera conozco y que me gustaría visitar. Una luz se enciende, el vecino no se puede dormir. Es curioso lo mal que se llevan el sueño y la temperatura veraniega de Madrid. Miro escondida por la ventana: todo en calma, a oscuras, las únicas luces que alegran esta bella y sombría imagen nocturna son la de mi pantalla y la del vecino, compañero de insomnio en esta triste noche, una más de tantas. No puedo dormirme, aunque la verdad, ni siquiera lo he intentado. Me gustan estos momentos de soledad, es cuando realmente me siento libre. Puedo pensar en todo e incluso me puedo permitir la licencia de no pensar. Pasan los días pero no avanzo, algo no me deja moverme de aquí, de estas cuatro paredes que tanto saben y tanto callan. Lloro. No puedo evitar echarte de menos, pensar en ti, volar hacia tu ventana y llamarte. Pero está cerrada, tú duermes y yo, mientras, me desvelo…
Hay muchas cosas que me gustaría decirte ahora que no te tengo delante y que la valentía alcanza unos niveles sobrehumanos. Creo que hasta este momento nunca te había descrito mi forma de quererte. Es algo extraño, de repente un día te despiertas después de una noche de locura juvenil y te encuentras a una persona conocida y a la vez tan extraña durmiendo a tu lado. Te preguntas cómo ha llegado hasta allí, quién te lo ha enviado, incluso si es real. Extrañado y víctima aún de los efectos del sueño me devuelves la mirada. Tu sonrisa lo dice todo, al menos eso sentí. Entonces empecé a quererte, no como un amigo, ni como una tonta ilusión, sabía que era de verdad, que realmente esa persona había entrado en mi vida y de alguna forma se había asentado en ella, sin quererlo, sin planes, sin premeditación. He pasado tantas noches mirándote que podría adivinar tus sueños, qué hay dentro de esa cabeza tan compleja…¿quizás yo?
El vecino vuelve a dormirse, soy la única loca despierta en esta noche tan bonita, sólo me acompañas tú, pero aún así me siento sola.
Sonrío. He recordado un feliz momento contigo, de esos que abundan tanto y que tú a veces te empeñas en olvidar.
No puedo evitar quererte, adorarte, sentirte…no puedo evitar sentirme tuya. Hoy te he sentido tan lejos…
Empieza a amanecer, el mundo despierta y yo debo dormir, o intentarlo. No coincidimos, pero no me importa, he dicho todo lo que tenía que decir, al menos por hoy. Ha sido una bonita noche, ojalá la hubiese compartido contigo. La soledad me engulle, pero se sobrelleva si tengo en qué pensar. Juré no pensar en nada esta noche, pero no pude hacerlo. He estado pensando mucho, he estado pensando en ti…