Pasaste de largo, como una sombra más en aquella oscura y triste noche. Una de tantas.
La mirada perdida, soñadora, en un mundo muy lejano a éste y quizá demasiado cerca del mío.
Parecías inquieto, como aquél que espera algo que no llega, que se retrasa demasiado. El humo de tu cigarrillo me negó tu imagen rotunda y solitaria apenas unos segundos…Para mí una eternidad. Después llegó la primera mirada, inocente, infantil, irradiabas curiosidad. Me sonrojé, quise esconderme, huir de ti. Sonreíste, o eso reflejó la luna,y entonces, sin quererlo, empecé a ser tuya…
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