miércoles, 8 de febrero de 2012

Reconciliándome con la lluvia

Nunca me ha gustado la lluvia, ni el frío, ni la ropa espesa, ni los cambios de temperatura al entrar en un bar, ni pasear con 5 kilos encima de los que ya soporta mi cuerpo. Sin embargo hoy la lluvia me ha traído aire nuevo, limpio y renovador. He mirado por la ventana y la calle estaba vacía, en un estado de paz que no es habitual en esta ciudad de gritos y humos devastadores. La lluvia me trae recuerdos, buenos y malos, pero yo los decoro a mi gusto mientras bebo una taza de té caliente. Cierro la ventana, vuelvo al calor artificial del hogar y olvido la lluvia durante unas horas, hasta que necesite otro chapuzón de optimismo y sosiego.

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